Bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal. Los gigantes de Cantabria

Exploramos el bosque de árboles milenarios más encantador de Cantabria: una aventura inolvidable entre gigantes verdes.

Lucía y yo cogidos de a mano viendo el volcán Villarrica.
Perder el Rumbo

Lucía y Pixi

Cuando visitamos el Monte Cabezón y nos encontramos por primera vez con el bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal nos quedamos completamente fascinados.

Estas torres naturales, con troncos que se pierden en las nubes, son una auténtica maravilla. Pasear entre ellos fue una preciosa experiencia que hoy queremos compartir contigo.

El recorrido por las pasarelas de madera, especialmente diseñadas para garantizar el acceso a todos los visitantes, fue un detalle que nos encantó por su compromiso con la accesibilidad y la conservación del entorno.

Además, los paneles interpretativos a lo largo del camino ofrecen una didáctica visión de la historia y la ecología de las secuoyas, enriqueciendo aún más la experiencia.

Pasarelas de madera

Pero lo que más nos impactó fue la sensación de paz y tranquilidad que inundaba el bosque. El sonido del viento susurrando entre las copas de los árboles envolvía todos nuestros sentidos.

Caminar entre las secuoyas de Cabezón de la Sal es una estupenda forma de conectar con la naturaleza, respirando calma en cada esquina y sintiendo cómo el tiempo parece detenerse. No hay mejor forma de renovar el cuerpo que pasear entre estos guardianes del bosque. ¿Nos acompañas a descubrirlo?

Un Bosque de gigantes. Las Secuoyas del Monte Cabezón

En en interior de Cantabria, aunque no muy lejos de la costa, en una parcela de unas 2.5 hectáreas, se encuentra un pequeño tesoro natural: un bosque de cerca de 850 secuoyas costeras, Sequoia sempervirens, que forman la agrupación más grande de esta especie en toda Europa.

Secuoyas del Monte Cabezón
Secuoyas de Cantabria

Estas coníferas, que dominan los cielos con alturas que rondan entre los 40 y 50 metros, son testigos vivientes de una era en la que los dinosaurios vagaban por la Tierra, extendiéndose por vastas tierras del hemisferio norte.

Las secuoyas costeras, también conocidas como «gigantes rojos«, no solo son famosas por ser los árboles más altos del mundo, sino que también destacan por su asombroso grosor de corteza, alcanzando hasta 30 centímetros.

Además, tienen la especial habilidad de volver a crecer desde la raíz después de ser cortados, algo raro entre los árboles de su tipo, lo que les da un toque extra de resistencia a su impresionante presencia.

Secuoyas del Monte Cabezón
Secuoyas cántabras

El Monte Corona: Un Refugio de Biodiversidad en Cantabria

El Monte Corona es un conjunto de montes de diferentes municipios que incluye el Monte Cabezón, donde está el bosque de las secuoyas cántabro.

Este espacio natural ha sido explotado durante siglos, alterando su paisaje. Se utilizó principalmente para la industria naval, la fabricación de artillería y para la industria papelera en el siglo XX.

Aunque se intentaron medidas de conservación, los robledales cercanos a la costa se vieron gravemente afectados. Actualmente, se espera que se maneje de forma sostenible, conservando su biodiversidad y fomentando el respeto por la naturaleza.

Por ello, el Monte Cabezón y sus secuoyas están protegidos como Monumento Natural desde el año 2003, una distinción que garantiza su conservación para las generaciones futuras. Además de su valor ecológico, este espacio natural ofrece oportunidades para actividades educativas, científicas y turísticas, promoviendo un equilibrio entre la conservación y el disfrute responsable.

Paseo hasta las secuoyas
Secuoyas del Monte Cabezón

¿Por qué se plantó el bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal?

En 1926, la Ley del Plan General de Repoblación recomendaba plantar especies de rápido crecimiento en las provincias cantábricas, aprovechando los terrenos baldíos y el clima favorable.

En 1942, se formó el consorcio del monte Corona con el Patrimonio Forestal del Estado, iniciando la ordenación del terreno. Durante tres décadas, se reforestaron la mayoría de los terrenos con especies foráneas como el eucaliptos, pinos y de forma experimental con especies como el roble y abeto americano.

Las secuoyas del Monte Cabezón se plantaron alrededor de 1940 para satisfacer las necesidades industriales locales, aprovechando su rápido crecimiento para la producción de madera y reducir la dependencia de importaciones.

Sin embargo, cuando las secuoyas crecieron, ya no se consideró rentable talarlas, por lo que se conservaron.

Un pedacito de California en Europa

Aunque estas impresionantes secuoyas son nativas de las montañas costeras de California y Oregón, un entorno de temperaturas suaves y alta humedad, parece que en esta parte de Cantabria se han dado las condiciones óptimas para su desarrollo.

Desde los primeros encuentros de los exploradores españoles en el siglo XVI, quienes quedaron asombrados por la magnificencia de estos árboles, hasta su introducción en Europa en el siglo XIX como especie ornamental, el legado de las secuoyas ha dejado una marca imborrable en la historia.

Se cuenta que incluso los palos usados para guiar barcos antiguos estaban hechos de sus fuertes troncos, mostrando su utilidad y versatilidad.

Tras la fiebre del oro en 1848, se taló la mayoría de los bosques de secuoyas en California, perdiendo el 95% de los 8,000 kilómetros originales de extensión. De hecho, cuentan que San Francisco se construyó con su madera.

Hoy en día, afortunadamente la mayoría de estos bosques están protegidos.

Una persona sentada en el Bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal
Bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal

Rutas para sumergirse en la naturaleza

El Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón ofrece una red de pequeños senderos de unos 5 km diseñados para descubrir la magia del bosque y los alrededores.

1- Accesos Principales

  1. Distancia Total: 1.500 metros
    • Este acceso principal te llevará desde el aparcamiento hasta la entrada del Monumento Natural. Puedes llegar por la carretera CA-135 caminando unos 500 metros hasta llegar a las pasarelas de madera que que te adentrarán en el bosque.

2- Senda de la Tejera. Longitud: 1.200 metros

3- Senda del Roble. Longitud: 480 metros

4- Senda del Castaño. Longitud: 590 metros

5- Senda del Eucalipto. Longitud: 500 metros

6- Senda del Acebo. Longitud: 260 metros

7- Senda del Abeto. Longitud: 880 metros

Rutas en el Monte Cabezón
Rutas

Nosotros realizamos nuestro recorrido usando varias sendas del lugar:

Sendas

Qué ver cerca del Bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal

1- Cabezón de la Sal

El pequeño pueblo de Cabezón de la Sal es sumergirse en la autenticidad de Cantabria. Podrás disfrutar de sus calles empedradas, su gastronomía tradicional y su ambiente acogedor.

2- San Vicente de la Barquera

San Vicente de la Barquera cautiva con su pintoresco casco antiguo, sus playas de ensueño y su ambiente marinero único. Rodeado por el mar y la montaña, este encantador pueblo pesquero ofrece una combinación perfecta de historia, naturaleza y gastronomía deliciosa.

San Vicente de la Barquera

3- Comillas

Comillas sorprende con su arquitectura modernista. Su historia y su costa la convierten en un destino turístico perfecto, con lugares como el Palacio de Sobrellano o el Capricho de Gaudí.

15 LUGARES QUÉ VER EN COMILLAS IMPRESCINDIBLES

Palacio de Sobrellano, Comillas

4- Playas cercanas como la Playa de Oyambre

La costa cántabra ofrece más de 250 km de encanto, con acantilados, rías y playas de calidad excepcional. Desde calas tranquilas hasta amplios arenales, cada playa tiene su propia belleza.

Cerca del bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal destaca la playa de Oyambre, cerca de Comillas y San Vicente de la Barquera, con su arena blanca, sus aguas transparentes y sus servicios, es una parada imprescindible en tu visita a Cantabria.

Puedes ver la Playa de Oyambre y otros arenales cántabros en nuestro artículo Las playas de Cantabria imprescindibles y más bonitas

Alojamientos cercanos recomendados

Para que tu visita sea aún más cómoda y placentera, te recomendamos una selección de alojamientos donde podrás descansar y recargar energías después de explorar el bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal y otros lugares cercanos. Desde acogedores apartamentos hasta encantadoras casas rurales, hay opciones para todos los gustos.

Jardín de Carrejo. Una maravillosa casa de campo que estamos seguros de que os encantará… No hay más que ver las fotografías.

Jardín de Carrejo
Jardín de Carrejo
Jardín de Carrejo

Apartamentos Corona. Preciosos apartamentos rurales muy bien equipados.

Apartamentos Corona

Cómo llegar al bosque de Secuoyas de Cabezón de la Sal

El Monte Cabezón, como sabéis, se encuentra en Cantabria, España. El bosque de secuoyas está concretamente en el municipio de Cabezón de la Sal.

La manera más práctica de llegar al Monte Cabezón es en coche, ya que os proporcionará mayor flexibilidad para explorar a fondo la zona.

Sin embargo, también puedes llegar en transporte público hasta Cabezón de la Sal desde Santander y luego tomar un taxi o caminar hasta el bosque unos 40 minutos.

Si vas en coche desde Santander, una ruta común para llegar al Monte Cabezón es tomar la A-8 en dirección Torrelavega. Desde allí, toma la salida hacia Cabezón de la Sal (salida 249) indicación Treceño y sigue las indicaciones hacia el pueblo. Se tardan 30 minutos aproximadamente en llegar.

Después de salir de la autopista, continúa por la carretera CA-135. En unos 4 minutos, verás la entrada al Bosque de Secuoyas de Cabezón de la Sal a tu izquierda. Hay dos aparcamientos gratuitos. Puedes estacionar en el segundo para caminar solo unos 4 minutos hasta la entrada del bosque.

Si estás llegando desde otro lugar, como Bilbao u Oviedo, también puedes tomar la A-8 hacia Torrelavega y seguir las indicaciones mencionadas anteriormente.

Antes de ir, asegúrate de revisar el clima y llevar ropa y calzado adecuados para caminar por el bosque. También es recomendable llevar agua y algo de comida.

Explorar el bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal es una experiencia que no te puedes perder. Es un lugar perfecto para una excursión en familia, con amigos, en pareja o solo, además accesible para cualquier persona. Mientras caminas entre estos gigantes arbóreos, te sorprenderá la belleza y la tranquilidad que se respira en cada rincón.

Y no olvidéis practicar un turismo responsable que minimice nuestra huella en el entorno. Aunque nos encanta este enclave único, somos conscientes de que también contribuimos al deterioro de sus árboles milenarios. Es momento de tomar conciencia y actuar para conservar este patrimonio. Disfrutemos del bosque, pero respetemos y cuidemos su belleza natural.

Enlaces de interés: turismocabezondelasal.com

Perder el Rumbo. Bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal

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