Lagoas de Travanca, un pequeño paraíso verde en Arcos de Valdevez

Rincones de agua cristalina rodeados de naturaleza donde todavía es posible encontrar sitio para aparcar y algo de calma, incluso en pleno verano

Lucía bañándose en las aguas cristalinas de las Lagoas de Travanca, rodeada de rocas cubiertas de musgo.
Lucía y yo cogidos de a mano. Perder el rumbo blog de viajes.
Perder el Rumbo

Lucía y Pixi

Como ya sabéis, siempre que podemos volvemos al Gerês, pero hay algo bonito en un parque nacional tan grande: por muchas veces que lo visites, siempre queda un rincón esperando a ser descubierto. Esta vez le tocó el turno a las Lagoas de Travanca, que se nos habían resistido hasta ahora.

Las Lagoas de Travanca están en la vertiente de la Serra do Soajo, muy cerca de la Porta do Mezio, una de las puertas de entrada al Parque Nacional da Peneda-Gerês, en el municipio de Arcos de Valdevez.

El agua de estas lagunas viene del río Ázere, que nace en la propia Serra do Soajo y baja limpio de montaña, sin apenas contacto con núcleos habitados en su tramo alto. A su paso, el río va tallando, poco a poco y durante siglos, esta sucesión piscinas naturales y pequeños saltos de agua que hoy parecen sacados directamente de un cuento. De hecho, algunas fuentes locales apuntan que el nacimiento real de estas pozas está en un pequeño afluente, la Ribeira de Travanca, que después desemboca en el propio Ázere, formando entre ambos este pequeño paraíso escondido en plena sierra.

Lagoas de Travanca: un pequeño paraíso verde

Lo que más nos sorprendió fue la vegetación. Musgo por todas partes, helechos de distintas especies cubriendo las rocas, y esa sensación de estar entrando en un jardín del Edén en miniatura, escondido entre la sierra.

Lagoas de Travanca
Lagoas de Travanca

El agua, como suele pasar en todo el Gerês, es cristalina, con esos tonos entre verde esmeralda y transparente que solo dan los ríos de montaña bien conservados. Pequeñas cascadas van conectando las distintas pozas, así que aunque el recorrido es corto, da para un buen rato de fotos, chapuzones y simplemente sentarse a disfrutar del entorno natural.

Un par de avisos antes de lanzaros al agua: no hay socorrista ni vigilancia de ningún tipo en las pozas, así que aquí el sentido común es el único salvavidas. La laguna más profunda tiene cierto riesgo de caída y no es la más recomendable para niños, al menos sin supervisión constante.

Si vais con tiempo, en la misma zona, también encontraréis el famoso Baloiço do Mezio (un columpio gigante con vistas a la sierra que seguro habéis visto en alguna foto de Instagram) y el Miradouro da Porta do Sol, un mirador con una puerta azul enmarcando el paisaje que se ha ganado fama de ser uno de los rincones más fotogénicos de todo el parque.

Cómo llegar y qué encontrarás

Desde la Porta do Mezio (una de las cinco puertas de acceso al Parque Nacional da Peneda-Gerês, con su propio Centro de Interpretación) apenas hay que recorrer unos 3 km por carretera asfaltada hasta el aparcamiento, cerca del camping de Travanca.

Camino de las Lagoas de Travanca
Vegetación y aguas cristalinas
Parking y cartel

Aunque es precioso llegar caminando y descubrir el paisaje poco a poco, para quien lo necesite se puede aparcar a escasos 100 metros de las pozas, así que el acceso también es sencillo para quienes prefieran evitarse una caminata más larga.

Desde el aparcamiento, el acceso a las lagunas se hace por pasarelas de madera, y en algunos tramos, literalmente agarrándote a cuerdas para bajar hasta el agua. No es un camino técnico ni mucho menos, pero sí tiene su punto de aventurilla.

Eso sí, un aviso importante que damos siempre y que aquí cobra especial sentido: llevad buen calzado. Algunas pozas son fácilmente accesibles, pero otras requieren pisar sobre roca resbaladiza y húmeda, así que unas chanclas no son lo más adecuado. Un buen calzado de trekking o unas zapatillas de agua con buena suela os van a salvar más de un resbalón.

Cuerdas para agarrarse en las Lagoas de Travanca
Piscina natural con cascadita

Cuándo visitarlas

Si estáis haciendo la ruta clásica por la zona bajando, por ejemplo, de Castro Laboreiro hacia Sistelo o Soajo, esta parada os va a encantar y apenas os desvía del camino. Es de esas paradas que si queréis no necesitan una jornada entera, pero que se quedan en la memoria del viaje.

No dejéis de visitar Soajo y Lindoso, con sus famosos espigueiros (graneros de piedra sobre pilares), o Sistelo, conocido como «el pequeño Tíbet portugués» por sus terrazas de cultivo.

Dónde dormir

Nosotros hicimos noche en furgoneta, así que no tenemos experiencia directa de hotel en la zona, pero investigando encontramos una opción que nos pareció genial para quien no viaje con casa a cuestas:

Los Bungalows da Travanca. Están dentro del Parque de Campismo da Travanca, en pleno Mezio, y son bungalows pensados para dos personas, con cocina equipada (mini nevera, horno, cafetera y placa vitrocerámica), jardín y terraza con vistas a este maravilloso entorno.

Un plan perfecto para una escapada de desconexión total, rodeados de pinares y sin ruido de ciudad.

Bungalows da Travanca

Información práctica para vuestra visita

Entrada: El acceso a las Lagoas de Travanca es libre y gratuito, sin horario de apertura ni cierre, aunque como todo en un parque nacional, lo ideal es visitarlas con luz de día para disfrutar bien del entorno y evitar riesgos con las pasarelas y el terreno resbaladizo.

Mejor época para ir: Como en todo el Gerês, el verano es la temporada estrella para el baño, con el agua más templada y el caudal justo para disfrutar sin peligro. Fuera de esos meses, el entorno sigue mereciendo la pena para pasear, aunque el agua estará bastante más fría. A nosotros nos encanta en otoño o en primavera, además suele haber menos gente, pero eso ya lo dejamos a vuestra elección.

Con niños: La zona es en general familiar y accesible, aunque hay una poza más profunda y algo más peligrosa en uno de los extremos del recorrido que no se recomienda para los más pequeños sin supervisión de cerca. Muy interesante para hacer con niños tammbien la Ecopista del Miño

Muy interesante para hacer con niños también es la Ecopista do Minho, una vía verde llana junto al río Miño, entre Valença y Monção, ideal para una nueva escapada en Portugal.

Si ya habéis estado en el Gerês, seguramente conocéis lugares como la cascada de Tahiti, uno de los grandes reclamos turísticos de la zona, y con razón. Pero también sabéis lo que supone visitar estos sitios en pleno verano: poco espacio para aparcar y aglomeraciones de gente. Las Lagoas de Travanca, en cambio, conservan todavía cierta tranquilidad pese a estar dentro del parque.

Y para terminar, un pequeño recordatorio que seguro ya tenéis interiorizado: como no hay papeleras ni servicio de limpieza, lo mejor es que lo que subáis, baje con vosotros. Si os enamoráis de este lugar tanto como nosotros, la mejor forma de cuidarlo es tratándolo como si fuera vuestro rincón favorito de siempre.

Libélula
Ranita

Perder el Rumbo. Lagoas de Travanca, aguas cristalinas en el Gëres

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